La parte más importante de los equipos para running, son sin duda las zapatillas. Existen varios tipos para distintos terrenos, y para cada uno de ellos hay una distinta y por supuesto para cada tipo de pie. El mercado se ha ido acomodando a las necesidades y cada día ofrece más y más de este tipo de calzado que es tan primordial cuando de correr se trata.

El director de la carrera de Preparación Física, de la Universidad Santo Tomás  Juan Maureira, nos entrega algunos consejos de cómo elegir el calzado adecuado al momento de correr.

 “Los zapatos se hacen de una manera industrial. Los pies, no”.

Para elegir el calzado deportivo acorde, debemos tener en cuenta tres puntos específicos que no puede pasar por alto:

1.- Acolchado: cada vez que usted da un paso, su pie golpea el piso y se produce una vibración en sus plantas, que asciende hacia el resto del cuerpo. Con sólo correr un kilómetro, el pie recibe alrededor de setecientos golpes. Lo que una buena zapatilla debe lograr es reducir ese impacto, y para conseguirlo, es imprescindible que el calzado tenga un buen acolchado.

2.- Soporte: busque un calzado de talón rígido, que no se doble al presionarlo. Luego apriete la talonera por todo su recorrido. Si es demasiado blanda, no mantendrá sus pies en su sitio. Pero asegúrese de que la suela se doble con facilidad en la articulación del pie.

3.- Ajuste: de nada le servirán todos los acolchados y soportes, si el calzado no se ajusta a su pie. Para esto debe tomar las siguientes medidas:

-Pruébese el calzado ya avanzado el día, cuando sus pies están ligeramente hinchados.

– Siga la regla del dedo gordo: cuando los cordones están atados, el talón no debe desplazarse en el interior del zapato, y debe haber lugar suficiente para los dedos; de medio a un centímetro entre el interior del calzado y la punta del dedo más largo.

-Párese en punta de pies: para constatar el ajuste de la parte frontal de un calzado nuevo, camine en punta de pies y denote si este le queda apretada. El calzado debe sentirse cómodo y doblarse con facilidad en el mismo punto en que lo hace la articulación.

 

No se decida por lo que la zapatería tiene en stock, si el ajuste no es el correcto, no lo lleve. No debe especular con que el calzado “se adaptará al pie” o “se estirará con el uso”. Este es un argumento de venta que dista mucho de ser científico y puede terminar dañando el pie
Nuestros pies, como son el primer lugar de contacto con la superficie, se someten a una gran presión de forma continua. Si esa presión, debido a una mala forma de pisar, no tiene una buena distribución por los tendones, provocará lesiones, y en muchos de los casos, graves. En este sentido, el tipo de pisada es de atención para una buena elección del calzado y distribución equitativa de estas fuerzas. Existen tres tipos de pisada y cada una, con un tipo de calzado apropiado:

Pronador
Son aquellos atletas en el cuál su pie se inclina hacia el interior. La pronación es algo normal (45% sufren), y las lesiones solamente se producen cuando existe una hiperpronación, que se da generalmente en la gente con pie plano. Para este tipo de atletas, es ideal un calzado que brinde control de movimiento y estabilidad, con suelas medias firmes para limitar la pronación. Es recomendable un modelo que cuente con postes medios de doble densidad que ayuden a estabilizar el arco longitudinal del pie para que el impacto contra el piso sea parejo y reducir así, el efecto de la pronación. Es recomendable una tecnología que ofrezca una combinación de soporte y amortiguación para los pronadores medios y severos.

Neutral
Esta es una pisada equilibrada y la más común: un 50% de las personas apoya su pie en el suelo de esta manera. Aquí, el giro del pie se sitúa dentro de unos parámetros normales que, a priori, no presentan riesgos para ligamentos y músculos puesto que no les sobrecarga de trabajo. Para este tipo de atletas, es ideal un calzado que permita la pronación. En este caso, las zapatillas ligeras son las mejores, ya que permiten un mayor movimiento del pie, también las zapatillas con suelas medias más suaves o acojinadas son convenientes para contrarrestar la falta de movimiento. En este tipo de calzado se remueve el material de la suela media para reducir el peso del calzado. Los deportistas con un elevado arco plantar suelen tener falta de pronación y se les recomienda unas zapatillas con horma curva y con una adecuada amortiguación.

Supinador
Pisan cargando el pie hacia afuera y se presenta solo en un 5% de la población, ser supinador es altamente improbable. No existen zapatillas para supinadores, los supinadores utilizan zapatillas neutras flexibles, amortiguadas y estables.

 

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El cambio de zapatillas en los runners dependerá de la frecuencia de los entrenamientos y de la cantidad de kilómetros recorridos. Por lo general, se estima no utilizar más allá de 600 kilómetros acumulados, o en su defecto, si corre 10k a la semana el cambio deberá venir a los 6 meses de uso, si corre mayores distancias, el cambio deberá venir a los 4 meses, y si corre una vez a la semana, el cambio deberá venir al año de uso. El mayor signo preventivo para el cambio, es la pérdida de amortiguación, ésta por lo general, se asocia a la aparición de dolores a nivel de cadera, rodillas y tobillos, sin causa.

Con estos consejos de Maureira, ya están listos para elegir sus próximas zapatillas con toda la información necesaria. Cuéntanos en tus comentarios cuál es su modelo favorito.