No se trata del machu picchu ni el monte everest, pero hablar de la altura sin duda que es un término que podría asustar a algunos. Entrenar en altura, no necesariamente a una que no se pueda aguantar por los diversos malestares que esta trae. Lo que sí, es que entrenar en altura sin duda será de gran ayuda, y no sólo porque los ayuda a adaptarse a distintos tipos de terrenos y condiciones de resistencia, sino porque es un desafío y mucho más.

Reducción de la presión atmosférica

Cuando estamos en presencia de altura, la presión atmosférica tiende a reducirse, lo que genera que los glóbulos rojos tengan cerca del nivel máximo de saturación (100%). De todas formas esto depende necesariamente de la altura en la cual se encuentren, ya que la saturación podría caer cerca del 90%, e incluso menos si están por sobre los 3000 metros.

Esto significa que nuestros glóbulos rojos transportan menos oxígeno a los músculos y, por lo tanto, cualquier ejercicio es más difícil que a nivel del mar.

Corazón acelerado

Cuando se encuentran en terrenos con altura el corazón tiende a latir más rápido, esta reacción es inmediata cuando se está en altitud. Lo que generalmente se busca al entrenar en este tipo de terrenos y condiciones, es la creación de más glóbulos rojos, a pesar de que esto no sea tan rápido. Las primeras semanas o días en el que el cuerpo sea sometido a estas condiciones de altura, comenzará adaptándose y permite que llegue mayor cantidad de oxígeno a los músculos aunque estos no sólo vayan al 90% de saturación.