Cada carrera, cada entrenamiento es distinto. Cuando tienes un mal día en el trabajo o cuando simplemente las cosas no van como te gustaría, es cuando el correr te libera de las tensiones, te permite liberar tu mente y pensar en otras cosas.

Para todos esos entrenamientos que no van como quisieras les dejo aquí algunos consejos,


1- Si necesitas parar hazlo,
a veces el parar no es sinónimo de derrota, sino de una pequeña pausa para poder continuar de mejor manera. Cuando tu entrenamiento no vaya como esperas esa pequeña pausa para tomar agua o para atar tus zapatillas puede ser la inyección de energía que necesitas para darte ánimo.

2- No es necesario que vayas tan rápido: si acostumbras a ir a un mismo ritmo durante 1 kilómetro, y lo haces rápido, quizás en un día en que tu trote más que mejorar tu rendimiento necesita limpiar tu mente, baja la velocidad y disfruta de la naturaleza y de todo lo que el paisaje te entrega mientras corres, eso te ayudará a calmar tu ansiedad y te permitirá disfrutar de tu trote y despejar tu mente.

3- Disminuye tu kilometraje: al igual que con la velocidad, en el kilometraje también es un punto que debes tener en cuenta para esos días en que tu ánimo no es el mejor, quizás bajar algunos kilómetros te ayudará. Pero también hay algunos que la distancia, también los ayuda, y sí este es tu caso, entonces aprovecha de concretar tu entrenamiento de fondo programado.

Recuerda que todos estos consejos son diferentes para cada persona, y finalmente cada entrenamiento tiene un objetivo diferente definido por cada persona, aquí lo importante es que logren despejar su mente y ayudarse poco a poco a mejorar cada día.